viernes, 8 de enero de 2010

CHOCO-MANDALAS TERAPÉUTICOS Y RICOS!




Dejando a un lado lo divertido y sabroso que fue trabajar con chocolate y obleas, la verdad, es que este taller me resultó de lo más terapéutico.



Cuando Pilar nos contaba que teníamos que transmitir una buena sensación mientras decorábamos nuestros mandalas a mí me hizo gracia, sobre todo porque decía que si teníamos malos pensamientos mientras dibujábamos, nos sentaría mal la oblea. Hasta ese punto no sé si me lo creí pero no pude dudar del carácter terapéutico de la actividad, pues lo viví en primera persona.


Mientras estaba embelesada componiendo mi mandala comestible, sentí una sensación de paz que hacía mucho tiempo que no tenía. No sé si fue por el hecho de dibujar con chocolate, o por hacerlo sin siquiera pensar qué pintar, o por ir dibujando concéntricamente, lo único que sé es que todas las preocupaciones, que las tenía (porque justo ese día me iban a hacer una prueba médica y estaba bastante asustada), se esfumaron y me dedique sencillamente a crear mi mandala y, por supuesto, a comérmelo. Sin olvidar compartir con mis compañeras y coger un trozo de sus ricos mandalas.





La primera vez que oí la palabra mandala fue en clase, este curso y con Pilar. Nunca antes la había oído o no le había prestado atención y eso que, como hemos visto en clase cuando hablábamos de las etapas del dibujo infantil, la forma mandálica está casi siempre presente.

Después de comprobar la importancia de los mandalas, busqué algo de información. Al parecer mandala es una palabra de origen indio, en concreto viene de una lengua clásica de la india que se denomina sánscrito. Los mandalas se utilizan en el hinduismo y en el budismo pero en todas las culturas podemos ver formas mandálicas y, normalmente asociadas al ámbito espiritual. Es el caso de la mandorla (almendra) del arte cristiano medieval, los laberintos que aparecen en el suelo de las iglesias góticas, los rosetones de las iglesias, representaciones simbólicas de culturas indígenas de América (Navajos, Aztecas, Incas...etc.) o los aborígenes de Autralia, etc.

Según parece esta coincidencia puede deberse al hecho de que las formas concéntricas sugieren la idea de perfección.

Si el mandala es tan beneficioso y parece estar representado en todas las partes del mundo ¿por qué no trabajar formas mandálicas con los niños?
Quizás sea un buen método para que consigan relajarse y entrar en contacto con su yo más interno, sobre todo cuando los niños estén agobiados o muy nerviosos, pues es una buena forma de arte-terapia.

Según he leído sus virtudes terapéuticas permiten recobrar el equilibrio, el conocimiento de uno mismo (intuición creativa e interpretación de sus propias creaciones), el sosiego y la calma interna (concentración y olvido de los problemas).

No hace falta que el niño componga sus propios mandalas, parece ser que también es terapéutico el simple hecho de ir coloreando las diferentes figuras geométricas que lo componen. Cada uno escoge los colores en función de su estado de ánimo, la intensidad del color, los diferentes materiales para colorear (acuarela, rotuladores, ceras, pinturas, lápices de colores etc.).

Pero está claro que si además de trabajar con mandalas, los pintamos con chocolate la cosa es mucho más divertida y dulce. Si nosotros/as estábamos emocionados por el hecho de que íbamos a pintar con chocolate, no me quiero imaginar el disfrute que puede suponer para los niños.

Si hablamos de pintar con chocolate en general, sin incluir la forma mandálica, tambien es algo muy interesante para trabajar con niños pues es una buena herramienta para que experimenten con la textura, la cantidad, la mezcla y para que se ensucien y disfruten mientras se relajan y liberan su imaginación.

Vamos, si a mí de pequeña me hubiesen dado la oportunidad de pintar con chocolate creo que habría estado más que emocionada.
No hace falta buscar mucho para saber de los beneficios del chocolate, pero por último, he querido añadir una información que esta ligada estrechamente a la influencia de la ingesta de chocolate respecto al rendimiento escolar:
Un informe científico que realizó la Universidad de Northumbria, Reino Unido, y que fue presentado en la conferencia anual de la Asociación Británica de Psicología puntualiza que las propiedades de los flavonoides, que están presentes en el chocolate, mejoran la actividad intelectual de los sujetos y reducen el cansancio después de una jornada de estudio.
Ello se debe, según aclararon los expertos europeos, a que los flavonoides logran incrementar el flujo sanguíneo en el cerebro, lo que ayuda en el proceso de aprendizaje.
“Ahora hemos descubierto que al consumir chocolate se sienten los efectos estimulantes de estas sustancias, que llevan a un aumento de la función cerebral”, admitió Bryan Raudenbush, investigador de la Universidad de Wheeling, Virginia, Estados Unidos.

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