sábado, 23 de enero de 2010

LA CULTURA DEL ESFUERZO


Creo que la cultura del esfuerzo es necesaria, pero haciéndola compatible con la creatividad. Por ejemplo: Fleming se esforzaba en sus ensayos pero en lugar de caer en la rutina tenía la mente abierta. Un día se dio cuenta que en un cultivo crecía un hongo que mataba las bacterias. Su creatividad se abrió paso en medio del trabajo planificado. Entiendo que el esfuerzo sostenible es el que debes mantener a lo largo del tiempo, sin agobios –todo lo contrario del atracón de trabajo para los exámenes- lo que no quiere decir que incrementes algo tu esfuerzo cuando sea necesario. No niego la improvisación en un momento dado –como le ocurre al actor que ha memorizado su papel y ante un breve olvido sale del paso- pero la niego como estilo de trabajo.


Comparto la idea que el autor del artículo apoya en la filosofía de John Dewey: el profesor tiene que establecer una planificación para ofrecer a sus alumnos experiencias positivas en la que éstos puedan entrenarse, es decir, aprender. Esas experiencias serán más fructíferas si son interactivas y los alumnos pueden modificarlas y observar los distintos resultados. Esto no quiere decir que el profesor no pueda improvisar ciertas cosas, según vea los intereses y evolución de sus alumnos, de hecho, la improvisación es necesaria a veces.


Creo que los buenos profesores siempre han exigido y valorado el esfuerzo. La dejación ha venido, como dice el artículo, del estilo de vida de esta sociedad que mima en exceso a los niños y a las niñas, en la que muchos adultos no han sabido hacerlo bien porque han sido excesivamente tolerantes. También comparto la idea de que viendo a mucha gente famosa en programas de horario infantil, los pequeños y los adolescentes pueden creer que se consigue el éxito sin esfuerzo. Por eso, comparto que la solución no puede venir sólo desde las Escuelas y los Institutos donde los profesores nadan contra corriente, sino del conjunto de la sociedad -de la que los centros educativos son parte importante- y los medios de comunicación.

La creatividad y la espontaneidad nos permiten ser diferentes, destacar en algo en que los demás no han sido capaces, pero siempre deben ir unidas a la planificación y al trabajo. Por lo tanto no podemos contraponer el esfuero a estos dos términos.

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